Guisos, adobos y escabeches
Clavo entero para el adobo de la morcilla, el escabeche y la salmuera: infusiona sin soltar polvo en la pieza. Se retira antes de servir.
- 4 – 6 granos
- Por medio kilo
04 — Mercado
Cuatro usos que explican por qué 250 g cunden tanto: el clavo se dosifica de uno en uno, nunca a cucharadas.
Clavo entero para el adobo de la morcilla, el escabeche y la salmuera: infusiona sin soltar polvo en la pieza. Se retira antes de servir.
Molido fino para roscones, mantecados y membrillo. Lo ideal es moler en casa justo antes: el molido pierde fuerza en meses.
Botánico de maceración para vermut, licores de hierbas y mezclas de té. Dos o tres clavos por litro bastan; con más, amarga.
De aquí sale el eugenol de aceites, dentífricos y aromas. Es el uso que explica por qué el precio del clavo sigue al del aceite esencial.
También en casa
El mismo grano entero sirve, en un saquito, como remedio casero frente a los parásitos de la harina y de la ropa. Un apoyo del aroma, no un insecticida ni un tratamiento médico.
Cinco a ocho granos en tela, en la balda, fuera de los tarros. El eugenol hace el estante menos atractivo para los parásitos de la harina y del arroz.
Seis a diez granos junto a lana y mantas. Perfuma y no mancha. Se cambia cuando el clavo ya no huele.
El gesto de siempre: una naranja erizada de clavo entero. Perfuma la cocina y aprovecha el mismo grano que luego va a la olla.
No trata infecciones parasitarias. Si ya hay una plaga, tire lo afectado y limpie. El clavo debe estar entero y con aroma.